Un camión de gran tonelaje embistió a toda velocidad un grupo de personas en uno de las calles de Drottninggatan, una zona comercial del centro de Estocolmo. Los hechos causaron cuatro muertos y una quincena de heridos, según el último balance de la policía sueca. Las características del suceso, y los precedentes de Niza, Berlín y Londres, pusieron sobre la mesa la hipótesis de un posible atentado. De hecho, el primer ministro sueco, Stefan Lofven, confirmó esta opción y explicó a los medios pocas horas después del atropello que todo indicaba que se trataba de un ataque terrorista.

Las fuerzas de seguridad acordonaron el centro de la ciudad y el metro se paró durante unas horas. Al atardecer, fuentes de la policía confirmaron la detención de una persona que podría estar vinculada con el ataque. Algunos medios locales fueron más allá e informaron que el detenido era el conductor del camión, que acabó estampado contra una tienda.

Época de violencia generalizada

Pero Suecia no es el único escenario violento de los últimos tiempos. El ejército de los Estados Unidos emprendió un ataque en la base militar de Ash Shairat de Siria, situada a unos cuarenta kilómetros de Homs, con misiles de crucero. Se lanzaron cincuenta y nueve misiles Tomahawk desde buques de guerra situados en el Mediterráneo, según el presidente norteamericano, Donald Trump. El ejército sirio ha tildado el gobierno de los Estados Unidos de ‘socios de Estado Islámico’ a través de un comunicado a la agencia de noticias SANA y el régimen dice que hay nueve militares muertos.

Trump ha confirmado el ataque de los Estados Unidos: ‘Es en defensa del interés nacional y para evitar la difusión de armas químicas mortales. No puede haber dudas que Siria utilizó armas químicas prohibidas’. Ha asegurado que el régimen de Assad usó armas químicas, pero el gobierno sirio lo ha negado en varias ocasiones. Los Estados Unidos ya habían avisado al Consejo de Seguridad de la ONU que no se quedarían con los brazos cruzados ante el presunto ataque con armas químicas que el gobierno de Bashar al Assad perpetró en la provincia de Idlib, que causó cerca de un centenar de muertos. El vet de Rusia evitó que el Consejo de Seguridad condenara este ataque.

Tensión entre Rusia y EE.UU.

Respecto del ataque de esta noche, Rusia ya ha reaccionado. Según informa la agencia Sputnik, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha asegurado que es una agresión en un estado soberano y ha dicho que el ataque supone una violación de las normas internacionales bajo un pretexto inventado. Para el gobierno ruso se trata de un intento de los Estados Unidos de desviar la atención de las numerosas víctimas civiles de Irak. Rusia ha pedido una reunión urgente del Consejo de Seguridad para abordar la cuestión.

Los principales aliados de los Estados Unidos (el Reino Unido, Australia, Israel y Arabia Saudí), además de Turquía, han justificado el ataque, mientras que Irán se ha sumado a Rusia y al mismo régimen sirio en la condena.