La industria de la pornografía continúa siendo una de las más lucrativas a pesar de los periodos de crisis y los cambios de hábitos en el ocio. Sin duda, su capacidad para atraer usuarios está fuera de toda discusión, y son muchas las personas que recurren al porno erótico de manera diaria e incluso compulsiva.

El placer que proporciona no es solo físico, sino que se establece una conexión con el cerebro que permite gozar a nivel mental cuando se satisface la necesidad de ver vídeos porno. Lo cierto es que puede llegar a convertirse en una adicción tan grave o más que el alcoholismo o el excesivo consumo de otras drogas, de modo que se han de encontrar el punto medio para no pasarse de la raya.

Contenidos eróticos en Internet

Actualmente existen numerosas páginas web que ofrecen contenidos para adultos. Al fin y al cabo, el sexo está a la orden del día y no se le pueden poner puertas al mar. Sin embargo, sí que es recomendable seguir una serie de pautas a la hora de consumir porno en Internet, o incluso si quieres aventurarte a compartir tus vídeos picantes.

Recuerda que en el momento en que envías una foto o un vídeo a un contacto, pierdes su control para siempre. Cuando una imagen o vídeo tuyo se envía a otro dispositivo ya no controlas qué pasará con ellos. Ignoras qué se hará, si se difundirán, manipularán, y hasta donde llegarán. Una distribución viral de un material sensible puede hacerte mucho mal, ahora, y durante mucho tiempo. Si se propaga por las redes, eliminarlo de la circulación ya no te será posible.

El fenómeno del sexting

Ten en cuenta que este material puede ser difundido y utilizado de forma que te cause disgusto y provocarte un grave daño moral. También puede ser utilizado para chantajearte y entrar en una espiral de acoso. Si es así, no dudes a pedir ayuda. Habla y desactiva la amenaza. Evita el sexting. Tu intimidad te pertenece y tienes que tener muy claro con quién, cuándo y cómo la quieres compartir. Hacerlo enviando una imagen o un vídeo por Internet a través del ordenador o bien con un teléfono móvil es la peor manera.

No lo pases. Si contribuyes a difundir imágenes otros estás amplificando las consecuencias negativas que esto tendrá para la persona directamente implicada. No pases el sexting y tampoco mires hacia otro lado. Esta práctica puede conllevar una serie de actitudes y comportamiento perjudiciales a nivel social, así que no se puede reaccionar de la misma manera que cuando consumimos porno convencional. Evitemos problemas y traumas que puedan suponer perjuicios psicológicos a largo plazo, ya que el sexo solo debe ser fuente de placer.