Pragmatismo y populismo de derechas serán las dos caras de la presidencia de Donald Trump. El magnate neoyorquino ha empezado a dar señales sobre cómo gobernará mientras se prepara para desembarcar en la Casa Blanca a finales de enero. Sus primeras declaraciones y los nombramientos de su futuro gabinete revelan un giro hacia el centro –ha suavizado su posición en inmigración y sobre la derogación de la reforma sanitaria-, pero sin renunciar en las bases ultraconservadoras que lo han catapultado a una victoria contra pronóstico.

Reince Priebus y Stephen Bannon personifican este poder dual. Si Priebus, un miembro de la élite del Partido Republicano, será la cabeza de gabinete de Trump -un cargo comparable al de primer ministro-, Bannon, su director de la campaña electoral y exejecutivo de la web de noticias ultraderechista Breitbart, se convertirá en uno de sus principales consejeros. Los dos hombres tendrán el mismo peso. De hecho, trabajarán “como socios iguales para transformar el gobierno federal”, como explicó el equipo de transición del magnate inmobiliario.

Cambios en el gabinete

Los republicanos aplaudieron el nombramiento de Priebus, un amigo de Paul Ryan, uno de los líderes del partido y presidente de la Cámara de Representantes. “Estoy muy orgulloso y emocionado por mi amigo Reince”, dijo Ryan desde Twitter. El nombramiento de Priebus se ha entendido como un acercamiento de Trump al órgano del partido. Y podría ayudar el empresario multimillonario, sin experiencia política, a trabajar con las cámaras del Congreso, controladas por los republicanos, para salir adelante su agenda política.

Mientras que Priebus es la cara, Bannon es la cruz. El exejecutivo del portal de la derecha radical Breitbart entrará a la Casa Blanca con la intención de dejar claro que Trump no se rinde a las élites políticas republicanas, puesto que una de sus prometidas durante la campaña era que “reformaría” Washington.

Los dos nombramientos muestran una de las características del estilo de gestión que utiliza Trump en sus negocios, según el diario The New York Times. Crea “estructuras de poder rivales por debajo de él y las anima a luchar entre ellas”.